6º Aniversario del Blog

Seis años ya. Y si la salud y mis circunstancias me lo permiten, espero que el blog esté en activo unos cuantos añitos más. Voy a hablar un poco sobre mi «bloguidad», que me apetece contar cosas y quizás alguien que me lleve leyendo un tiempo descubra algunas que no sabe de mí (y que probablemente le importen un pito, pero ya sabe, tiene una X en la barra del explorador que le permite cerrar la ventana y no leer mis mierdas para una vez que las cuento). De modo que ya te aviso, esta entrada tiene muy poco que ver con el rol y más que ver con mis circunstancias. Esta noche, de madrugada, me he puesto a echar la vista atrás hacia esos 6 años transcurridos y, por una vez, y sin que sirva de precedente, me ha apetecido hablar sobre mí. La repetida cercanía de la muerte es lo que tiene, probablemente.

En este tiempo he escrito 203 entradas y sólo he dejado una en borrador, escrita en 2019. Aún la guardo. El tiempo me ha demostrado que tenía razón sobre los hechos que trataba en ella (algo ajeno al rol nacional), pero el tiempo también me ha demostrado que a la gente le dan igual los hechos, lo que le importa es el sentimiento creado, no el hecho probado. Cuando iba a publicarla tuve la genial idea de enseñársela antes a mis jugadores de mesa (algunos de ellos gente con criterio) y me dijeron: «Eso es cierto, pero te van a crucificar igual». Y tenían razón. Viendo como han evolucionado las redes sociales no puedo más que pensar que «joder, cuanta razón tenían». Sin embargo, para mí, esa entrada no publicada es una herida abierta, porque siempre he publicado lo que he creído conveniente decir y esa entrada supone, para mí, en mi visión particular de mi proyecto de blog, una pequeña gran renuncia al espíritu que quería imprimirle y me hace sentir, personalmente, un poco más cobarde de lo que debería. Y puedo tener muchos defectos (que los tengo), pero la cobardía no es uno de ellos, lo sé porque me miro las cicatrices (una de ellas de arma punzante en el pectoral izquierdo) y los tatuajes que me he hecho cada vez que «he nacido de nuevo» y se que no soy un cobarde, seguramente un poco gilipollas sí, pero un cobarde no. Sin embargo esa puta entrada me carcome. Me hace sentir fatal porque ni entonces, ni ahora, tengo cojones para publicarla, porque, aunque por lo general me importa muy poco el que dirán sobre lo que publico, uno tampoco quiere ser condenado al ostracismo. Cada vez que pienso en ello, casi me da la impresión de que la estatua de Baphomet de mi mesa se está riendo de mí.

En cuanto al formato, a tener un blog, soy consciente, desde el momento en que lo abrí, de que estaba comenzando un proyecto que estaba en un formato destinado al no-éxito. Conste que no tengo queja del número de visitas (después pasaré a eso), pero estamos en un momento en el que la mayoría de la gente prefiere la información en píldoras pequeñas, rápidas y fáciles de digerir, o si es información larga, la suele preferir en formato vídeo/audio de tal modo que no tiene que dedicarle mucha atención. Y claro, esto es escrito, hay que leerlo, y yo soy un tipo al que le gusta desarrollar sus ideas. El momento de los blogs ha pasado y no muchos resistimos poniéndole ilusión sin esperar ganar nada de ello.

Pero no todo son desventajas, porque me he dado cuenta de una cosa: si sale, por ejemplo, un juego y yo opino que es «tal y tal cosa» y mientras tanto hay un tuitero/a con, pongamos, 3.000 seguidores, que dice lo contrario, durante 4 o 5 días lo que diga el tuitero/a va a ir a misa, porque sus seguidores son más y van a darle la razón y yo, en el fondo, soy un noname (en realidad, un tuitero con 3.000 seguidores también es un noname para lo que es tuiter, facebook o cualquier otra red social, pero yo lo soy más todavía); pero el tiempo pasará, y la opinión del tuitero se perderá en el maremagnum de la red social como los recuerdos de Roy Batty en el tiempo, como lágrimas en la lluvia (si no lo has entendido es porque no has visto las suficientes veces Blade Runner, ¡fuera de aquí!), y cuando alguien busque opiniones de ese juego dentro de dos meses, verá la mía y no la del tuitero/a que será ignorada para siempre. El blog, aunque anticuado y desfasado, prevalece. Eso, y una cierta actitud vital hacia la gente en general, adquirida con los años, hace que me tome con cierta relatividad las mierdas de las redes sociales. Ese es el motivo por el cual, después de publicar una entrada y compartirla en algunos sitios, al par de horas ya no suela hacer puto caso de lo que me puedan decir sobre esa entrada (salvo que esté en alguna sala de espera, el autobús, o algo así, y me aburra). No es que no me importe (que muchas veces no), es que pasadas unas horas lo ignoro por sistema, tengo más cosas que hacer y, transcurrido ese tiempo la mayor parte de las contestaciones van a ser de gente necesitada de casito que quiere llamar la atención aunque sea discutiendo. Y no estoy yo para contentar a lloricas, que quieres que te diga. Cierto que pasado ese par de horas puede haber algo interesante, pero no suele ser lo habitual. Si alguien espera que le conteste algo tomándomelo en serio, tendría que hacerlo en ese espacio de tiempo inicial, que es cuando la cosa me importa, después ya pasa a un segundo o tercer plano en mi mente.

Las visitas al blog. Durante la época de G+ fue cuando el blog tuvo más visitas, con temporadas de hasta aproximadamente 2500 visitas al mes. Después del cierre de G+ y antes del cambio de Blogger a WordPress tenía sobre 1200 visitas al mes, y ahora, habiendo perdido posicionamiento y teniendo que remontar de nuevo (el antiguo blog en blogger tiene más visitas al mes, y un mayor crecimiento, que el actual de worldpress) el mes que llego a las 800 visitas es un buen mes. Pero no me quejo, es más, para lo que es este blog creo que son buenos números. Es un blog, de una afición de nicho, y no trato sobre los temas mayoritarios del nicho como pudiesen ser D&D, Pathfinder o las últimas novedades de juegos de mesa. El cambio de Blogger a WordPress, aunque fue bueno respecto a lo que puedo hacer con el aspecto y capacidades del blog, y a la solución de continuidad en caso de que Google decida cerrar el servicio en cualquier momento, no fue bueno para las estadísticas, que van en aumento, pero la inercia del posicionamiento sigue jugando todavía a favor del antiguo (viajerosalvaje.blogspot.com)

El cierre de G+ se notó, mucho, en los blogs. Antes para compartir una entrada de blog la ponía en G+ y ya la veía toda la «rolesfera». Ahora tendría que ponerla en Mewe, Twitter, Facebook, Telegram (varios grupos), Discord (varios servidores), Roleplus y otras más. Y me da una pereza loca. Es más, esta entrada no pienso compartirla en redes. Me da igual que la vean cuatro gatos.
Facebook lo tengo tan abandonado que parece un erial, Roleplus es mi asignatura pendiente… de modo que lo pongo en Twitter (y no siempre, que lo de que no coja imagen automáticamente y tengo que añadir una me da pereza), en Mewe y, si me acuerdo y me apetece, a veces en Telegram y/o Discord, pero en estos dos últimos casi nunca. Y teniendo en cuenta que en Mewe estamos cuatro gatos y que en Twitter tengo silenciada a media comunidad, pues oye, milagro es que el blog siga recibiendo visitas con la poca publicidad que le doy. ¿Que porqué tengo silenciada a media comunidad? Te lo explico en un momento. En twitter no tengo una cuenta personal, mía, de Segis (o creo que la hice en la prehistoria y no la volví a tocar, no estoy seguro) porque entro para ver cosas de frikismos, y si gente de la comunidad (a la que tengo agregada para enterarme de sus novedades y opiniones frikis) empieza a hacer publicaciones de como le molesta levantarse por las mañanas, hablar sobre sus gatitos, sobre su vida sentimental o como le gusta cocinar las alcachofas, esa gente tiene que ser alguien que me caiga excepcionalmente bien para que no la silencie. Porque no he entrado en esa red social con un perfil friki para escuchar tus cosas sobre tu vida (o la vida que nos intentas hacer creer que tienes, que de todo hay), porque si buscase ese tipo de cosas me iría al bar, o haría un zoom, con mi gente de siempre, y ya escucharía esas cosas (y de gente que me importa de verdad). No bloqueo porque no han hecho nada malo y no merecen un bloqueo, pero tampoco tengo porque estar leyendo cosas que no quiero leer. ¿Es posible que me pierda algo interesante? Es posible, pero ya me llegará por otra persona, que los retuits de lo jugoso son algo que está a la orden del día.

En cuanto a sobre que escribo y como lo hago, dejando esa maldita entrada de 2019, puedo jactarme de que siempre he escrito sobre lo que me interesaba en el momento (mis friki-gustos van cambiando) y siempre, equivocado o no, convencido de lo que escribía. Tres veces me ha llegado «material no solicitado» a mi casa, y las tres veces me he puesto en contacto con la editorial que correspondía para decirles que «me había llegado algo que no había pedido, que como hacemos para devolverlo». De una de las editoriales puedo llegar a creerme que hubiese sido un error de gestión , pero a las otras dos no les había pedido nada durante esos meses (y menos de esas líneas de juego). Tres manuales menos en mi estantería (seguramente hubieran sido más si me hubiera callado y los hubiera reseñado) pero la conciencia tranquila de que mis opiniones no han estado mediatizadas, consciente o inconscientemente a causa de esas dádivas, por interés alguno. Lo que decía antes, igual cobarde no, pero un poco gilipollas sí.

Vamos a ver, el blog no me da beneficios (en todo caso un pequeño gasto mensual de hosting junto con la web y esas cosas), no lo publicito demasiado y pasado un tiempo no le hago caso al devenir de las entradas. ¿Entonces, porqué cojones sigo escribiendo este blog? La verdad es que me entretiene… y me gusta cuñadear. Además, soy un tipo de vida peculiar, en muchos aspectos, y relativamente convulsa (más antes que ahora, que el corazón ya me ha dado un buen aviso de que las cosas no podían seguir así), de modo que hacer cosas como escribir en el blog, aunque lo haga en modo grognard gruñón, me relajan.

Y fin. Son las 03:23 de la mañana cuando escribo esto y ya está bien de entradas con cosas personales. Una pequeña dosis cada 6 años es suficiente. La siguiente dosis en 2028. Mientras seguiré gruñendo sobre todo frikitema que me apetezca. Buenas noches.