Autores, los nuevos culpables

A nadie puede caber la duda de que las redes sociales, hoy en día, son, en su mayor parte una serie de turbas linchadoras esperando a que alguien de la turba contraria cometa un error para lanzarse sobre esa persona (o incluso sobre los de su propia turba, que oye, así se demuestra que dentro de lo tuyo eres mucho más papista que el Papa). A mí no me gusta entrar a comentar en flames ajenos, que para buscarme animadversiones por lo que digo ya me basto yo solo sin tener que recurrir a argumentos ajenos; sin embargo suelo seguir los flames que van surgiendo. Comentar los flames con otras personas en privado es el equivalente rolero a ver el Sálvame, o el Gran Hermano, o cualquier otro similar, lo cual, realmente, tampoco es sano. Lo sano sería ignorar los flames y dejarlos pasar “como el junco que se mece al viento”, pero leer los flames me entretiene en el autobús, tren y momentos similares. Por eso mi actividad en redes sociales suele limitarse a “estoy haciendo esto, leelo/míralo si quieres“. Después estará mejor o peor hecho, o parecerá más o menos interesante, ahí ya queda a discrección de la gente pinchar en los enlaces que pongo sabiendo lo que suelo publicar. Estoy en las redes para saber lo que ocurre en el mundo friki y para que le mundo friki sepa de lo que hago. Punto (bueno, y de vez en cuando para apuntarme a partidas on-line). Punto again.

Pero es que llevo ya un par de semanas leyendo un argumento que me parece el colmo de la actitud “tenemos antorchas y aperos de labranza y queremos usarlos“, y es la de co-responsabilizar al autor de un juego de los retrasos de publicación de un juego que fue financiado en un mecenazgo.

Y no, no estoy defendiendo a nadie en concreto, ni a ninguna editorial en concreto.

Y sí, hay veces que el retraso es culpa del autor. Si el autor no entrega el material, obviamente, es el autor quien está retrasando la entrega del material del mecenazgo. O si es el autor quien ha montado el mecenazgo al estilo Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como, y pese a tenerlo escrito no sabe (o no puede) cumplir con lo que prometió en el mecenazgo también, innegablemente, es culpa suya.

Pero lo que me parece de un torticerismo rayano en la demencia es pedirle responsabilidades al autor de un juego cuyo mecenazgo aún no se ha entregado “porque participó en la promoción del mecenazgo, lo difundió y le dio publicidad, y eso lo hace responsable en parte“. ¿Pero que puta mierda me estáis contando? ¿Os imagináis, todos los que decís eso, que el autor no hubiese participado en la promoción del juego que ha escrito?, ¿qué diríais? Os lo digo yo, que sois más sencillos que el mecanismo de un chupete.

  • “Vaya mierda debe ser cuando ni el autor quiere apoyar el proyecto”.
  • “Lo mínimo que debería hacer el autor es salir por ahí y explicar un poco de que va la cosa”.
  • “¿Cómo esperan venderlo si hasta el autor se esconde?”.

Y mil mierdas similares.

Un autor llega a un acuerdo con una editorial para que publique su trabajo, que seguro que le ha costado muchas horas de trabajo e ilusión, y se lo entrega para que lo saque a la luz. Porque quiere hacerse conocido, porque le hace ilusión verlo publicado “en bonito” o porque quiere que la gente disfrute lo que su mente ha pergeñado… da igual, quien ha escrito el juego lo ha entregado y ahí acaba su cometido y su responsabilidad. Y si no lo entiendes háztelo mirar.

(Lo véis como no necesito a otros para buscarme animadversiones).