Bloguero en Tierra Extraña
«Una entrada para insultarlos a todos»: Brandon Sanderson y el nuevo apocalipsis tuitero

Entrada esta de las de hacer amiguitos, aviso. Si tienes la piel fina o eres de los que tiene ínfulas de salvador de la ética ajena ya estás dándole a la «X» del navegador, porque te va a sentar mal. Más que nada porque es una entrada de pensamiento y no de sentimiento (y ya sabemos que actualmente el sentir está más en boga que el pensar).

Pues nada, resulta que Brandon Sanderson (autor conocido y con un worldbuilding magnífico en sus obras) ha sacado un un Kickstarter para vender cuatro libros suyos y algo de merchandising a través de Dragonsteel Books. ¿Consecuencia de esto? Indignación en las redes, acusaciones de avaricia, de pervertir herramientas, bla, bla, bla. O sea, un nuevo apocalipsis que terminará con algo, de esos que ocurren cada 6 horas en la twittesfera.

Pero vamos a saltarnos la indignación y vamos a ver que está ocurriendo. El hecho es que el señor Sanderson, autor, quiere potenciar unos trabajos suyos a través de su proyecto editorial. Vayamos anotando: «su trabajo«, «su proyecto editorial«. Para ello está usando una herramienta que está a disposición de todos. Anotemos: «herramienta a disposición de cualquiera«. Además, el proyecto le está gustando a la gente. Anotemos: «apoyo del público target».

Pero claro, que un señor quiera ganar más por SU trabajo, potenciando SU propia editorial, desligándose así de lo que le quieran imponer editoriales ya establecidas, parece ser que lo convierte en un ser avaricioso, vil y codicioso.

Ah, pero es que lo hace usando un mecenazgo, esa herramienta que sólo deberían usar aquellos que los opinólogos de twitter crean que lo deben hacer (a todo esto, para ser un buen opinólogo tienes que tener un blog o un canal de vídeo, los tuits se los lleva el viento y, sinceramente, hacer hilos interminables de twitter para contar algo largo es de HUBP «hazte un blog, petard@» o HUVP «haz un vídeo, petard@»). Como siempre, twitter vigilando por la pureza de los actos de los demás, porque no es que sean cuñados (que es algo respetable), sino que a muchos les sale el comisario político cancelador que llevan dentro (o la comisaria, que esto es indistinto, pero no me apetece ponerme con inclusividades cuando cuñadeo) y nos dicen no sólo si algo está bien o mal, sino en que falla nuestro sentido de la ética si no pensamos lo mismo que ellos. A lo que iba, que lo hace con un mecenazgo. Y es lógico que lo haga con un mecenazgo, porque Sanderson puede tener pasta, pero seguro que no la suficiente como para la producción de todo el material del mecenazgo, almacenes, gestión, etc, etc.

¿Qué pasa, que como ya gana dinero con su obra no tiene derecho a ganar control sobre la misma o (tremendo pecado para la tuitesfera) ganar más con su esfuerzo? Según las redes sociales no. Malo, caca.

Y ojo, que Sanderson no le está robando a nadie. No hay una pobre editorial que cierre porque Sanderson haga eso. No hay diseñadores, correctores y editores que no vayan a ganar un sueldo (porque contratará a unos, pero a los que él quiera, no a los que le impongan). No hay proyectos que no vayan a tener apoyo porque Sanderson saque el suyo (¿o acaso creéis que si sacase esos libros mediante una editorial externa la gente que está gastando dinero en ellos no lo iba a gastar igual?).

Lo curioso es que muchos de estos rasgavestiduras no lo hacen cuando alguna editorial rolera española, que está bien establecida, saca mecenazgos (bien sea que lo hagan a través de plataformas o a través de sus webs). Y en estos dos últimos años han sido bastantes proyectos que esas editoriales deberían haber podido sacar por si mismas pero claro, es más fácil pedirle el dinero a la gente que al banco. A eso no le aplican la máxima que le aplican a Sanderson de «arriesga tu dinero, maldito acaparador», no, no, no. Y antes de que venga algún soplagaitas a decirme algo al respecto: No, no estoy en contra de los mecenazgos de editoriales roleras, pero el mecenazgo tiene que ser para sacar algo que la editorial no puede abarcar con su músculo editorial, algo que la editorial no podría alcanzar sin ayuda, y dar un resultado de calidad acorde a que le está pidiendo dinero a la gente, no sacar lo mismo de siempre con calidades pichí, pichá ( que con esta metodología hay varias y con extensas comunidades de fanboys… que niegan ser fanboys).

Que gente como Sanderson use los mecenazgos es una ventaja, porque le da visibilidad a esas plataformas… y a lo que hay en esas plataformas. Así, proyectos que nunca tendrían más repercusión que los cuatro amiguetes del creador y las redes sociales de estos podrán salir en recomendaciones a gente que no los conocerían de otro modo, o aparecer en los resultados de las búsquedas de gente que entre a mirar a ver que más hay.

Hay una mentalidad rara que está poblando tuiter y las redes: «Empresas grandes malas, trabajador que quiere vivir de su trabajo bueno, pero que el trabajador no quiera ganar demasiado con su trabajo, que si no seguro que le está robando algo a alguien que quiere hacer lo mismo«. Pues mira, por algo será que él está ahí arriba y tú no (y yo tampoco), ¿no crees?

Menos envidia, menos justicia de turba, menos ejercer de comisarios políticos y de guardianes de la moral ajena y más ponerse a hacer mejor aquello en lo que creéis que deberíais triunfar y en lo que creéis que alguien, que en realidad es mejor, os está robando algo.

Y no sé, si alguien me ha quedado por ofender, que se de por ofendido también, que yo no discrimino a nadie.

John Carter de Marte – Edición en físico y cuñadeo
Obviamente, no estoy con las mejores
condiciones de luz para fotos

AVISO: En esta entrada voy a introducir dos nuevos palabros «Gilipolléutica» y «asensible«. Ambos pueden ser considerados ofensivos por gente con necesidad de atención en las redes. Avisados quedáis. Luego a quejarse al maestro armero (expresión viejuna donde las haya).

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